jueves, 21 de abril de 2011

Dejando Huellas en la Vida


Dejando Huellas en la Vida

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Dos huellas; dos hombres; dos motivaciones distintas para haber dejado su impronta. La razón de ser entre la una y la otra, marca la diferencia que existe entre los comienzos de una aventura apasionante (la hominización) y la humanización total del ser humano. Pues sólo donde hay Humanidad hay religión. 
1º) En la primera foto la impronta de la pisada humana más antigua descubierta hasta el momento. Se ha encontrado en Kenia, y tendría una antigüedad de 1,5 millones de años. Habría pertenecido al llamado Homo ergaster, el Homo erectus más antiguo conocido y, también, el primer homínido «que tuvo las mismas proporciones corporales, piernas más largas y brazos más cortos, que el moderno Homo sapiens» 

2º) En la segunda foto, la huella dejada sobre una madera por los pies del septuagenario monje chino Hua Chi, después de agacharse para rezar más de 2.000 veces al día durante casi toda su vida. Según ha confesado: «Durante mis primeros años podía hacerlo como 2.000 y 3.000 veces al día. En estos últimos años lo puedo hacer mil veces y algunos días de invierno lo hago sólo 500 veces». 

 

3º) En la foto de abajo los pies de Hua Chi junto al testimonio de su fe. A continuación, otro vídeo con el ritual que lleva a cabo. 

:::: Hua Chi ::::: 



Durante décadas Hua Chi, monje chino de 70 años, todas las mañanas antes de la salida del sol, llega al monasterio de la ciudad de Tongren, se coloca en sus propias huellas y reza unas mil oraciones antes de pasear por los alrededores. 



Con este ritual repetido miles de veces, las huellas de sus pies han quedado marcadas en la madera del templo, como si fueran estampadas en la arena de la playa. 



Hua Chi doctor en medicina tradicional, comenzó el ritual con ningún objetivo específico, pero con el tiempo se ha convertido en un proyecto de auto-salvación. Hua, espera que su dedicación le garantice una suave transición al más allá. 



Según el budismo tibetano, tras la muerte, el espíritu pasa por un proceso de tres etapas que determina si se entra en el nirvana o se renace en uno de los seis reinos de la existencia: El reino humano, el reino de los semidioses, de los animales, de los espíritus hambrientos, de los dioses o el infierno.

El monasterio, que data de 1301, es el hogar de cientos de jóvenes que estudian las escrituras budistas.
 



"Durante los primeros cinco años rezaba entre 2.000 y 3.000 oraciones al día. Pero me he ido haciendo mayor y en los últimos tiempos solo llego a las 1.000", dice, lamentando que, durante el frío invierno, "no paso de las 500".
 



Fuentes
http://desdeelnibelheim.blogspot.com/2009_03_01_archive.html
http://elzo-meridianos.blogspot.com/2009_02_01_archive.htm

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